Bienvenido a SEMODS

Ponemos a disposición de profesionales y pacientes las utilidades que ofrece esta web.

socios semods

Hazte socio de SEMODS

Disfruta de todas las ventajas de ser socio de la Sociedad Española de Medicina Oral del Sueño. GRATIS DURANTE LOS 2 PRIMEROS AÑOS.

congreso apnea

CONGRESO NACIONAL

¡

III Edición del Congreso Nacional de la Apnea del Sueño en Odontología. Los días 17 y 18 de Febrero 2012. Madrid

Medicina Oral del Sueño

deco

Comprender el sueño, sus procesos y funciones, es la espina dorsal de la Medicina del sueño, rama multidisciplinar que aglutina contribuciones de especialidades médicas tan diversas como la psiquiatría, la odontología, la pediatría y la otorrinolaringología. La medicina del sueño abarca todo lo concerniente al comportamiento del ser humano mientras duerme en contraposición a los comportamientos propios del estado de vigilia.

La Medicina del sueño es relativamente joven. Como disciplina reglada surge a principios del siglo XX, más concretamente en la década de los treinta, marcada por un progresivo desarrollo tecnológico que permitió un acercamiento más objetivo al estudio del sueño alejado de las primeras concepciones filosóficas. Pero el interés científico en el sueño no es precisamente una novedad en la historia médica y la relación entre los sueños y la salud ha sido reconocida desde la antigüedad. Los primeros trabajos se remontan la antigua Grecia y el propio Aristóteles le dedica al fenómeno del sueño varios escritos en su tratado Parva Naturalia «Del sueño y de la vigilia», «De los sueños» y «De la adivinación durante el dormir». En los templos romanos erigidos en honor a Esculapio (nombre que los romanos dieron al dios griego Asclepio), se conocen las primeras cámaras de sueño terapéuticas.

Algunos autores han recogido que en estas cámaras se realizaban prácticas médicas que incluían, desde la interpretación de los sueños a través de terapeutas oníricos, hasta la evaluación de la calidad del sueño como herramienta para el diagnóstico de patologías. El culto a Esculapio, en el contexto de la medicina sacerdotal griega, se fundamenta en la “incubación” proceso que consistía en un sueño terapéutico inducido en una sala prevista para tal efecto. Los pacientes soñaban que Esculapio se aparecía y expulsaba el mal; cuando despertaban, se sentían curados. ¿Podríamos estar refiriéndonos a las primeras unidades de sueño?

Las referencias históricas de la existencia de Esculapio son diversas y se mezcla en ellas realidad y ficción. En el siglo IV antes de la era cristiana, el culto del dios terapeuta griego Esculapio (Asclepio) se había extendido a través de toda Grecia. En su santuario principal situado en la ciudad de Epidauro, y en los otros templos menores dedicados a su figura, se llevaba a cabo la práctica de incubar sueños, es decir, la persona dormía en el templo en espera de que Esculapio le sanara durante el sueño o bien le revelara lo que habría de hacer para sanar su enfermedad.

No es hasta finales del siglo XIX, cuando se produce un salto cuantitativo en la investigación del sueño humano. El enfoque escenifica un giro sustancial a partir de 1875, Richard Caton descubre la actividad eléctrica cerebral, y permite demostrar que el sueño constituye un estado neurológico activo, afirmación que había sido muy discutida hasta la fecha. Los nuevos estudios cambiaron radicalmente la concepción anticuada del sueño como un fenómeno pasivo sin relevancia funcional y se empieza a conformar nuestra visión moderna de entender el sueño como un proceso activo y necesario.

Los avances tecnológicos aplicados a la investigación del sueño relanzan la Medicina del sueño como disciplina reglada a partir de los años treinta gracias a la aplicación de los nuevos conocimientos sobre la actividad eléctrica cerebral y a la generalización de las técnicas de registro. En 1929, el psiquiatra y neurólogo Hans Berger, publicó la primera investigación sobre registros de las oscilaciones en actividad eléctrica cerebral a través del electroencefalograma (EEC). Berger constató que los registros electroencefalográficos tomados durante el sueño arrojaban resultados muy diferentes a los registros efectuados en vigilia. En estos exámenes pioneros, encontró dos tipos de ondas bien definidas y diferenciadas que denominó ritmos alfa y beta. Las oscilaciones rítmicas de la actividad cerebral reflejan un estado neurofisiológico diferente que ya mostró Berger en sus primeras aproximaciones. Durante re poso o el sueño se registraban predominantemente ondas alfa mientras que las ondas betas aparecían más frecuentemente durante la vigilia. Años más tarde, las investigaciones completaron la gama de registro electroencefalográfico con las ondas theta y delta. Posteriormente, en 1937, gracias a los hallazgos de Loomis y sus colaboradores, se demostró la relación entre los cambios en el EEG y las diferentes etapas del sueño, los cuatro tipos de ondas cerebrales que tienen relación con los diferentes estados de consciencia. En 1950 Aserinsky y Kleitman describieron los movimientos oculares rápidos (MOR) y la división entre el sueño con movimientos oculares (REM) y sueño NREM completándose así en organigrama neurológico del sueño.

Los estudios de la actividad eléctrica durante el sueño, dieron paso a la implantación de las técnicas polisomnográficas. En estos registros, además de evaluarse la actividad encefalográfica y electrocardiográfica, se monitorizan otros factores, los movimientos oculares y de mentón, los ciclos respiratorios. Estos registros conforman actualmente la prueba de oro en la medicina del sueño para el diagnóstico y seguimiento de los pacientes con trastornos del sueño.

Ya en las disciplinas médicas romanas, se consideraban ciertos factores que determinaban si el cuerpo esta muerto, inconsciente, o dormido, no exentos de asociaciones poéticas. Un cuerpo sano puede desvanecerse hasta la inconsciencia, donde seguirá respirando, temblando y sudando, sin embargo, no así un cuerpo dormido. Hoy en día el factor que determina que un cuerpo humano este vivo, consciente o inconciente, es el pulso y la actividad eléctrica cerebral.

El sistema sanitario cuenta con centros y unidades especializadas en el tratamiento de los desórdenes del sueño en los que la práctica de registros polisomnográficos representa en grueso de las actuaciones de los especialistas. Estos laboratorios conforman las actuales unidades del sueño que cada vez se extienden con más rapidez por nuestro sistema sanitario.

El estudio polisomnográfico es una prueba neurofisiológica y respiratoria continua y supervisada del ciclo vigilia-sueño, en la cual se registra la actividad electroencefalográfica, los movimientos oculares, la electromiografia del mentón y miembros inferiores, la actividad electrocardiográfica, el flujo de aire, la saturación de oxígeno, la posición corporal, los movimientos torácicos y abdominales y presencia de ronquido.

La importancia del sueño para la salud a día de hoy no es discutible. Sus fines terapéuticos son claros, y el estudio exhaustivo del mismo es la herramienta de diagnóstico más importante. En 1989, Meir H. Kryger y sus colaboradores publican el primer libro sobre medicina del sueño “The Principles and Practice of Sleep Medicine”, defendiendo la medicina del sueño como una especialidad de pleno derecho. Este creciente interés de la comunidad médica se ha traducido en la institucionalización de la Medicina del sueño; especialidad multidisciplinar cuyo epicentro situaríamos en la neurología pero que agrupa disciplinas tan dispares como la neumología, odontología, pediatría o psiquiatría. Se concibe así como una disciplina global que regula todo lo concerniente al comportamiento del ser humano durante el sueño, sus mecanismos, las patologías y los tratamientos.

La neuropsicología del sueño y las interacciones entre el sueño y el resto de los sistemas del organismo, como el respiratorio o el cardiovascular, se han convertido en objeto de investigación constante con aportaciones desde diferentes disciplinas clínicas lo que han estimulado un auge espectacular de la medicina del sueño en los últimos cincuenta años. Muchas de estas contribuciones provienen del campo de la clínica dental. Los trastornos respiratorios del sueño (TRS) son en los que los dentistas tienen un rol más importante. En la actualidad, hay descritos más de 80 desórdenes del sueño diferentes y en algunos casos, como la apnea del sueño o el bruxismo, están directamente relacionados con la práctica dental. Por su importancia en el diagnóstico y tratamiento de muchos de estos desórdenes, en la actualidad ha cobrado gran relevancia la medicina dental del sueño, una rama de la medicina del sueño que ofrece soluciones de terapia odontológica eficaz en muchos de las enfermedades del sueño como el bruxismo, el síndrome de apnea y la roncopatía crónica a través del uso los aparatos intraorales.

La Academia Dental de Medicina del Sueño (Academy of Dental Sleep Medicine, ADSM) autoridad referente mundial, respalda los tratamientos con aparatos orales para tratar o aliviar la apnea obstructiva del sueño y el ronquido, en las recomendaciones publicadas por la Academia Americana de Medicina del Sueño en la revista SLEEP.

Pero, ¿Qué es el sueño? ¿Conocemos el fin último de este fenómeno? Aún no somos capaces de responder a estos interrogantes, su función última todavía no ha podido esclarecerse y su engranaje es todavía objeto de amplias investigaciones y estudios de toda índole. Sorprende que casi dos mil años después de las primeras aproximaciones, los expertos todavía no hayan podido establecer con certeza la función última que tiene el sueño y convivan teorías de lo más dispares sobre su función psicológica y fisiológica.

Menu